ARGENTINA Y LA OIT REFUERZAN ACCIONES PARA ERRADICAR EL TRABAJO INFANTIL


Con el proyecto Offside, la organización lidera una red institucional para combatir el trabajo infantil en el sector agropecuario. A su vez, desarrolló un modelo para identificar ese riesgo a escala departamental y este año suma una nueva iniciativa, “MAP’16”, que aportará investigaciones para el diseño de políticas. El balance de un ciclo intenso y lo que se viene en 2020.


(Buenos Aires, OIT Argentina) — Es un problema es global que, además de afectar el presente, condiciona el futuro de miles de niños, niñas y adolescentes que son obligados a trabajar. El trabajo infantil en Argentina ya alcanza a más de 763.000 víctimas, quienes ven afectada su salud, derechos y trayectorias laborales. Durante 2019 y junto a los representantes del gobierno, las empresas y los trabajadores, la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el país llevó adelante distintas acciones de fortalecimiento y alianzas institucionales para contribuir con la erradicación del trabajo infantil y, en el arranque de 2020, redobla esos esfuerzos con nuevos proyectos.


“Cerramos un año con avances significativos en materia de sensibilización y concientización”, dijo Gustavo Ponce, punto focal de trabajo infantil de la OIT Argentina. “Dimos pasos sólidos junto a los organismos nacionales, provinciales y técnicos, con un abordaje integral que nos permite generar diagnósticos, conocimiento e información para incidir en la formación política y en funcionarios públicos, además de la sociedad civil, incluidas las comunidades y familias rurales”, agregó.


De acuerdo con Ponce, “la oficina argentina de la OIT tiene ya más de una década de experiencia sostenida y contribuciones concretas en materia de trabajo infantil, a las que ahora suma dos iniciativas específicas financiadas por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL, por sus siglas en inglés)”. En esa línea, el funcionario se refirió al proyecto Offside: ¡marcando la cancha! –del que participan unas veinte instituciones y actores sociales, incluyendo a representantes del gobierno y los sectores sindical y empresarial, para combatir el trabajo infantil en el sector agropecuario– y al proyecto global MAP’16, que a partir de este año se incorpora en Argentina para fomentar la producción y aplicación de conocimiento crítico para mejorar el diseño de las políticas referidas a trabajo infantil y trabajo forzoso.


Al repasar los puntos centrales de esa línea de acción durante 2019, Ponce destacó el impacto de la campaña 100 años, 100 voces: el trabajo infantil en primera persona, que permitió conocer relatos de personas que debieron trabajar durante su niñez a partir de testimonios directos recogidos en todas las provincias argentinas. Realizada el marco del centenario global de la OIT, esta campaña ofreció un repaso cronológico de los acontecimientos que moldearon la realidad de niños y niñas trabajadoras en el país, cubriendo más de cien años de historia. A su vez, incluyó un registró actualizado de diversos recursos formativos y de investigación, alineados con el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente 2018-2022.


Por otra parte, a fines de 2019 la OIT presentó el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (MIRTI), una herramienta desarrollada junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en colaboración con el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación (MPT), en el marco de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de Trabajo Infantil. El MIRTI permite identificar los territorios, a escala provincial y departamental, en los que hay mayor riesgo de trabajo infantil, así como también los factores de riesgo y protección asociados.

En este contexto, explicó Ponce, “la OIT presenta un balance anual muy positivo que nos abre el camino para seguir pensando en formas de articulación, profundizar los cambios y contribuir con conocimiento y políticas públicas que permitan avanzar con los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y, por sobre todas las cosas, proteger los derechos de los niños y niñas del país”.


Un abordaje integral del trabajo infantil en el sector rural


Con el proyecto Offside, la unión de una veintena de organismos públicos y privados, la oficina argentina de la OIT logró poner en agenda un problema que afecta a dos de cada diez niños y niñas que viven en zonas rurales del país. Así lo resaltó María Eugenia Figueroa, especialista en desarrollo rural y coordinadora nacional de ese proyecto.


“Partimos de datos dolorosos, que sabemos tendrán consecuencias en la adultez del niño. Porque además de impactar profundamente en todo su desarrollo, esa experiencia les niega su infancia y modela las ocupaciones y oficios que desarrollarán como adultos”, dijo Figueroa, quien agregó que estas prácticas se reproducen de generación en generación, además de que replican sesgos de género en el mercado de trabajo, condiciones de informalidad y precariedad laboral.


En este sentido, la funcionaria dio cuenta de algunas de las acciones que se concretaron durante 2019, como el apoyo a las COPRETI mediante reuniones técnicas y talleres de planificación operativa; la capacitación y sensibilización de más de 500 personas; un curso para docentes en Buenas Prácticas Agrícolas realizado junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), con conceptos de trabajo decente, prevención del trabajo infantil y trabajo adolescente protegido; y un taller de capacitación sobre esa materia en la ciudad bonaerense de Tres Arroyos. De la misma manera, señaló la importancia de haber formalizado alianzas con diferentes provincias, ministerios y organismos gubernamentales. En particular, Figueroa destacó el logro de un acuerdo marco con el INTA para coordinar políticas y acciones en torno a la promoción del trabajo decente y la prevención.


Como parte del resultado de las actividades enfocadas directamente en el sector agropecuario en Argentina, este proyecto contempló un estudio nacional sobre trabajo infantil, con foco en las provincias priorizadas por el proyecto. De ese modo, se destacan estudios en marcha como el Análisis de la problemática en la producción de ajo y tomate en Mendoza, Los costos ocultos del trabajo infantil en la cadena vitivinícola y un estudio y sistematización de la política de centros de cuidado infantil en Santa Fe.


“Creemos que es fundamental tener conocimiento integral de la problemática para poder erradicarla, y en función de ello saber cómo se percibe y qué piensa de sí mismo el sector al cual abordamos, es clave”, precisó Figueroa. En esa línea, durante 2019 Offside llevó adelante dos encuentras de percepción pública: una en la edición de Expoagro –en Buenos Aires– y otra en la provincia de Mendoza. La primera mostró tres puntos destacables: registró que el 53 por ciento de los encuestados tuvo una experiencia laboral antes de los 18 años; reveló que el 54 por ciento estaba de acuerdo en que los niños, niñas y adolescentes realicen tareas en el sector agropecuario; y, por último, señaló que 9 de cada 10 encuestados desconoce la legislación nacional sobre el tema.


Por otra parte, la encuesta realizada en Mendoza arrojó que el 87 por ciento de los encuestados reconoció haber visto niños, niñas y adolescentes realizando actividades agrícolas; que el 81 por ciento reconoció la presencia de niños en actividades domésticas o de cuidado; y que el 66 por ciento estaba en desacuerdo con que los niños realicen actividades en el sector rural.

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